Las complicaciones de la cirugía de columna son una fuente importante de juicios por responsabilidad profesional para los traumatólogos y neurocirujanos que desarrollan esta subespecialidad. La patología discal lidera todos los rankings de demandas contra estos profesionales. Esta situación no llama la atención, dado que las hernias de disco lumbar y cervical son afecciones frecuentes, siendo cada vez son más los cirujanos que se vuelcan a esta actividad. Para el neurocirujano actual, la patología de la columna tiende a representar el 50% de sus prestaciones. El alto costo de los acuerdos y de las sentencias en casos de cirugías de columna es el reflejo de los infrecuentes pero severísimos daños que pueden producirse cuando se trabaja a milímetros de la médula espinal y de las raíces nerviosas.
La cirugía de columna tiene todos los ingredientes que pueden hacer de un juicio una pesadilla. Se trata en general de pacientes con patologías que no amenazan la vida, en donde el principal síntoma (dolor) tiene un fuerte componente subjetivo y en donde muchas veces las opiniones de los expertos difieren entre abordajes conservadores y radicales. Existen variadas alternativas que no siempre son adecuadamente informadas al paciente el cual puede verse sorprendido ante evoluciones que no fueron anticipadas.
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