¿Qué hubiera decidido una paciente a la que se le propone un método o técnica de cirugía vascular entre cuyas secuelas existe una posibilidad real de daño estético?Actualmente muchos autores cuestionan el tratamiento ortodoxo de la safenectomía basándose en la alta frecuencia de complicaciones: cicatrices no deseadas, hematomas, infecciones, lesiones de nervios, dolor postoperatorio, recidivas, etc. Otros la cuestionan por la necesidad eventual de contar con la vena safena como material protésico futuro. Los autores de este trabajo, cirujanos vasculares de amplia experiencia y médicos legistas demuestran la elevada frecuencia de complicaciones y secuelas en el tratamiento quirúrgico de las várices, tanto en el medio privado como el público. Presentan a su vez un modelo de consentimiento informado específico para esta patología. Ante la presencia de eventuales daños postquirúrgicos y dada la gran variedad de alternativas de tratamiento, resulta fundamental que el cirujano discuta con el paciente estos aspectos en detalle. La adecuada documentación del proceso de consentimiento informado en estos casos, disminuirá exposiciones médico-legales. Cuando un médico actúa sin obtener la voluntad expresa del paciente de los potenciales riesgos y/o secuelas del método que se le aplicará, debe asumir en forma personal los riesgos sobrevivientes. “El daño que se debe indemnizar consiste en la privación de la posibilidad del paciente de rechazar el acto médico. “
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